Un par de cafés al año, no hacen daño.

Esta mañana he compartido un café con Mercé y Merche, un par de amigas a las que veo cuando los vientos son favorables, porque no conozco a nadie que viaje tanto ni haga tantas cosas. Mercé es una de esas amistades que se adquieren por derivación, hace unos años estuve interesado por su hermana pequeña, tiene cuatro años menos que yo, teníamos buen rollito y pasaba por su casa amenudo, y alli conocí a Mercé, ahora me puedo encontrar perfectamente con el caso contrario; que quedando con ella me encuentre con su hermana, que es una persona muy dificil de encontrar.

La mayoría de las veces son los demás los que llevan el peso de la conversación, ya me conoceis tengo una vida muy lineal, y siempre que quedo con alguien me pregunto que de que podemos hablar, sobretodo con chicas, porque a fin de cuentas necesitan que les cuente algo más que mi monotonía cotidiana. Siempre hay algo de lo que hablar, pero no siempre interesa, y al final uno acaba quitandole naturalidad al hecho de quedar por miedo a provocar el aburrimiento, o peor el empacho, en la otra persona. ¿Sabeis cuando es más jodido? cuando es chica y me interesa, entonces mi cabeza y mi estómago me odian por quedar con ella.

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